22 mayo 2006

Divertimento monovocálico

A la mañana, Ana sacaba la sábana blanca ya lavada. La amarraba a la cama, la aplana, llamaba a la mamá:
¡Mamá, mamá, acá, la cama ya va acabada!
La mamá Sara, andaba callada, cara a cara, rara, afanada bajaba a la playa. Ana, Sara, las damas amaban la playa, la mar, la mar blanca, la mar plata, la mar brava, a Matalascañas alabada, tan agasajada...
Largas albas pasaban allá ambas hadas, más hazañas atadas, para aclamar, para gastar la garganta, para danzar, para cartas aladas, mas calmadas barcazas varadas, al azar ancladas.
Jamás arrasaban nada, bajaban la cara, las chanclas araban la playa.
La fragata avanzaba, ¿andaba, nadaba, saltaba? Ana parada, la sal la mataba. Ana ablandada, añadas pasadas la arrasaban, alma cansada, cara marcada.
Calladas ambas cantaban, Sara para galán a Málaga, Ana para abrazar La Habana.

Mateo Soto

P.D.: A Rubén Dario, genio de las palabras

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy inteligente tu blog. Da gusto leer algo así.
Saludos
www.yoflavia.blogspot.com

KatRa dijo...

inteligente?? desde mi punto de vista difieres en cuanto a la palabra inteligente, ya que algo creativo y soprenderte puede ser absurdo sin llega a utilizar adjetivos positivistas como "inteligente", lo inteligente es lo lógico, lo racional e incluso a veces lo irracional con tintes de racionalización, por este comentario supongo que vas de persona culta por la vida, y sin duda sabrás mas que yo, pero se te nota cierta egolatría en tus palabras. sin ánimo de faltar.

PiperCalist dijo...

A mi me resulta muy divertido, es una forma diferente de expresar una historia sin aburriste, para escribir algo así no es necesaria la inteligencia pero si mucho carisma, imaginación y saber utilizar las palabras. Te quedo muy bien.

Anónimo dijo...

Querido Amigo y compañero de pláticas que cultivan,

En respuesta a tus deseos me dispongo ha dejarte una huella que bien no mancha la que tu dejas en tu blog, o como se quiera llamar.
Una vez leído detenidamente tus artículos, que no comentarios (me quedo con la dicha querido amigo), me reafirmo en mi necesidad de encontrar en ti una "caja" sin fondo de gratas y sabias palabras, tiernos regalos para cualquier oído que se precie. Me has enseñado a ver la otra cara (hasta que te conocí, para mí los casetes sólo tenían la cara A... ay! cuánto me perdía de la vida de un casete, que no cassete) de las cosas más raudas de nuestra fugaz existencia.
Muchas veces, los detalles sí lo son todo, y eso lo aprendí de ti, maestro.

Un saludo y un fuerte abrazo de un ferviente amigo y admirador.